El interés compuesto es el interés que se calcula no solo sobre el capital inicial, sino también sobre los intereses ya generados en periodos anteriores. Con el tiempo, este efecto "bola de nieve" puede generar un crecimiento muy superior al que esperarías de forma intuitiva.
Un ejemplo sencillo
Si inviertes 1.000 € a un 5 % anual, en el primer año ganas 50 €. Pero en el segundo año, el 5 % ya no se calcula sobre 1.000 €, sino sobre 1.050 €, así que ganas 52,50 €. La diferencia parece pequeña al principio, pero se acelera con los años.
Por qué el tiempo importa más que la cantidad
Empezar a invertir pronto, aunque sea con cantidades pequeñas, suele generar más patrimonio a largo plazo que empezar tarde con cantidades mayores, precisamente porque el interés compuesto necesita tiempo para desplegar todo su efecto.