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Despido improcedente, objetivo y procedente: en qué se diferencian y cómo afecta a tu indemnización

Explicamos de forma sencilla los tres tipos de despido que existen en España y cómo cambia la indemnización orientativa según el tipo, sin tecnicismos.

Si te acaban de comunicar un despido, probablemente hayas escuchado alguna de estas tres palabras: procedente, improcedente u objetivo. No son simples etiquetas legales: de ellas depende, en gran medida, cuánto dinero puedes tener derecho a recibir como indemnización.

Despido procedente: la empresa demuestra una causa justificada

Se considera procedente cuando la empresa acredita que existe una causa real y suficiente para el despido, ya sea disciplinaria (un incumplimiento grave del trabajador) o de otro tipo previsto en la ley. En el despido disciplinario procedente, lo habitual es que no exista derecho a indemnización, aunque sí se liquida el finiquito con la parte proporcional de salario y vacaciones pendientes.

Despido objetivo: causas económicas, técnicas u organizativas

El despido objetivo se produce cuando la empresa alega motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción que justifican prescindir de un puesto. Si la causa se considera acreditada, suele llevar aparejada una indemnización orientativa de 20 días de salario por año trabajado, con un tope de mensualidades que marca la normativa vigente.

Despido improcedente: cuando la causa no se sostiene

Un despido se declara improcedente cuando la empresa no consigue justificar la causa alegada o no cumple los requisitos formales exigidos. En estos casos, la referencia habitual que maneja el ordenamiento español es de 33 días de salario por año trabajado, también con un límite máximo de mensualidades, aunque para contratos anteriores a determinadas reformas laborales pueden aplicarse cálculos distintos.

Por qué estas cifras son solo una referencia

Estos importes de 20 y 33 días son las referencias más conocidas, pero el cálculo real depende de la fecha de inicio del contrato, el convenio colectivo aplicable, posibles pactos individuales más favorables y la antigüedad exacta. Por eso, ante un despido concreto, lo prudente es contrastar tu caso con un graduado social o abogado laboralista antes de dar nada por definitivo.

Una calculadora ayuda a hacerse una idea, no a cerrar el caso

Una herramienta de cálculo te permite estimar rápidamente órdenes de magnitud a partir del salario y la antigüedad, algo muy útil para no ir a ciegas a una negociación o a una reunión con el departamento de recursos humanos. Pero recuerda que es una estimación educativa, no un dictamen legal sobre tu situación concreta.

Ponlo en práctica

Prueba Finiquito e Indemnización por Despido