Pedir un préstamo personal parece sencillo: rellenas unos datos, te dan una cuota y firmas. Pero justo esa sencillez hace que muchas personas cometan errores que les cuestan dinero durante años. Estos son los más habituales.
1. Mirar solo la cuota mensual
Una cuota baja es tentadora, pero no dice nada del coste real del préstamo. El dato que de verdad permite comparar es la TAE, porque incluye tanto el tipo de interés como las comisiones. Dos préstamos con la misma cuota pueden tener un coste total muy distinto.
2. No comparar entre varias entidades
Aceptar la primera oferta, normalmente la de tu propio banco, suele salir caro. Las condiciones varían bastante de una entidad a otra, y pedir simulaciones en dos o tres sitios antes de decidir suele traducirse en un ahorro apreciable en intereses.
3. Aceptar seguros vinculados sin necesitarlos
Algunas entidades ofrecen un tipo de interés mejor si contratas un seguro de vida o de protección de pagos junto al préstamo. A veces tiene sentido, pero conviene calcular si ese seguro compensa por sí mismo o si simplemente encarece la operación sin aportarte una cobertura que necesites.
4. Alargar el plazo solo para pagar menos al mes
Estirar el plazo reduce la cuota, pero aumenta los intereses totales que acabas pagando, porque el capital pendiente tarda más en amortizarse. Antes de alargar el plazo por comodidad, merece la pena comparar el coste total en distintos plazos, no solo la cuota.
5. No leer la letra pequeña de las comisiones
Comisiones de apertura, de estudio o por amortización anticipada pueden pasar desapercibidas si solo te fijas en el tipo de interés. Revisar las condiciones completas antes de firmar evita sorpresas, especialmente si más adelante quieres cancelar el préstamo antes de tiempo.