Cuando pides un préstamo, el banco te da dos porcentajes que a menudo se confunden: el TIN y la TAE. Aunque suenan parecidos, miden cosas distintas y la diferencia puede costarte cientos de euros si no la tienes en cuenta.
El TIN: el tipo de interés puro
El TIN (Tipo de Interés Nominal) es el porcentaje que el banco aplica sobre el capital pendiente para calcular los intereses. Es el dato que suele aparecer en letra grande en la publicidad, precisamente porque suele ser el número más bajo.
La TAE: el coste real
La TAE (Tasa Anual Equivalente) incorpora, además del TIN, las comisiones (apertura, estudio) y la frecuencia de pago. Por ley, todos los préstamos deben mostrar la TAE, precisamente para que puedas comparar ofertas de forma justa. Dos préstamos con el mismo TIN pueden tener TAE muy distintas si sus comisiones difieren.